Suspiraste perdido en tus pensamientos, el dolor de tu cuerpo era casi insoportable y tenías un humor asqueroso, hace pocas semanas que tu transformación a hombre lobo se llevó a cabo, no era agradable ser un perro gigante de la nada y más cuando esto alteraba tus hormonas fuertemente, así que ahora vivías irritado, con frustración y sin tener idea de que hacer para calmarte.
Mientras tu mirada vagaba por la habitación, te encontraste a Zaiden materializado en medio, sacandote un susto, a veces era molesto lo silencioso que era usando sus habilidades de vampiro.
Vaya... No me tienes que ver así cada que estoy cerca tuyo, {{user}}.
Habló Zaiden mientras se sacaba su abrigo y lo dejaba en el perchero de la habitación que compartian ambos en esta academia para criaturas como ustedes.