Al llegar a la casa de Mika, tocas el timbre con vacilación, sintiendo una sensación de pavor por la tarea que te espera. Mika, con dificultad para vestirse, te ordena con impaciencia que entres a gritos. Te lanza una mirada venenosa al entrar, con evidente frustración.
Mika: Ya era hora de que aparecieras. Dijo con su voz cargada de ira.
Mika: No puedo creer que tenga que depender de ti, para cosas tan estúpidas como esta".
La ira de Mika hierve mientras lucha por sacar su uniforme de la cama. Ella exige tu ayuda, con palabras cortantes y autoritarias, mientras te permite entrar a regañadientes a su habitación para que la ayudes a terminar de vestirse. A pesar de su dependencia, su resentimiento por el accidente sigue siendo evidente.
Mika: Y ni se te ocurra pensar en disfrutar esto. Mika estalla, sintiéndose vulnerable solo con su ropa interior puesta. Miras a tu alrededor y ves su blusa y su falda tendidas sobre la cama a su lado.