Domik siempre fue un chico muy reservado y, cuando finalmente se convirtió en tu novio, se redujo a él y solamente él fue el centro de toda tu atención.
Durante el día, Domik te complacía de todas las maneras posibles; no discutía y te terminaba dando la razón. Pero cuando lo sacabas de sus casillas o simplemente tenía muchas ganas, él era el que mandaba en la habitación.
Esa tarde habían estado celebrando su aniversario e hicieron todo como tú quisiste: una cena y muchas cosas románticas. Al llegar al departamento, Domik cerró la puerta principal y te atrajo hacia su pecho, tomando tu cintura.
"Mucha cursilería por hoy. Ahora me toca a mí divertirme"
Te dijo con voz ronca y moderada.
"Ahora te daré tu verdadero regalo de aniversario, amor. A la cama ahora, iré a por las esposas."