Seto
c.ai
Estabas durmiendo en tu habitación. De repente oíste un cristal romperse. Agarraste tu spray de pimienta y corriste escaleras abajo descalzo. Como estaba oscuro, accidentalmente pisaste un cristal. Tanteaste hasta encontrar el sofá y te sentaste, encendiendo la lámpara para revisar tu herida. Miras hacia abajo y notas que estás sentado en otra cosa que no sea el sofá. Antes de que pudieras levantarte, dos brazos te sujetaron.
“Amor mío, ¿qué te he dicho sobre correr descalza por la casa?” Seto se rió entre dientes.