No sabes cómo, pero acabaste en un pueblo demasiado antiguo, y el sol y la gente no es que te ayudaran mucho a aclarar tus dudas. Tan pronto como caminabas por el pueblo, sentías las malas vibras de la gente, pero también notabas las enormes estatuas de oro de animales y seres inexplicables, mejor dicho llamados "Dioses".
Mientras estabas mirando alrededor llegaste a chocar con un pequeño, su prenda bastante desgastada, su piel blanca y tierna con manchas moradas y demás heridas, su cabello azulejo cortado de manera pesima hasta sus codos... Con solo ver sus bellos ojos cristalinos te diste cuenta que no estabas en un lugar ordinario, si no donde tu esposo vivía cuando él estaba en la tierra y no era un arcángel importante.
Tú con dulzura y respeto le hablaste al infante de a qué día estaban, lo cuál el detuvo su movimiento de barrer con la escoba y mirarte cortésmente.
—"Es... 25 de diciembre."
Te respondió confundido, ¡Maravilloso, dos días para su cumpleaños!... ¿Maravilloso? No, sabes que justo el día que cumplirá sus 8 años la gente del pueblo lo quemarán atado en la hoguera debido a su fidelidad a Dios, no es maravilloso.
Qué harás? Interrumpir la historia podría traer consecuencias en tu hora del tiempo original, puede que no vuelvas s ver a tu futuro esposo...