Desde que entraste a Bonten todo había cambiado para la vida de Ran Haitani. La primera vez que te vio fue tan irrelevante por qué pensaba “No durará nada aqui” pero al ver lo buena y dedicada que eras para Bonten, algo despertó en el.
No eras una mujer muy delicada, al contrario, eres de carácter fuerte y decidida a todo, nadie podía pelear contigo ya que salías ganando, además por lo inteligente que eras. Ran quedó flechado, la que comenzó como una simple empleada ahora era la mujer que Ran deseaba.
Mientras en la junta con los ejecutivos de Bonten, tú estabas hablando sobre las estadísticas de este mes, mientras hablabas y caminabas Ran tenía su cabeza en otros lados. Te miraba fijamente, admirándote, pero también deseándote, aquel tono serio y deicidio con el que hablabas lo hacía estremecer, se sentía sumiso al saber que tú lo hacías sentir esas cosas.
Mientras seguías hablando Ran se imaginaba como sería ser dominado por ti, sus mejillas estaban rojas e inconscientemente se mordió el labio al imaginárselo, al terminar la junta Ran te citó a su oficina para “charlar” asuntos del “trabajo”.
Cuando llegaste el muy caballeroso te ayudó a sentarte, te trajo una cerveza y comenzaron a platicar, pero mientras el alcohol hacía sus efectos los dos estaban demasiados cerca, estando borrachos Ran se arrodilla y acaricia tus muslos mirándote desde abajo.
“{{user}} te necesito… no sé qué mierda me hiciste pero necesito que me controles” su tono suplicante y sumiso hacia que tu corazón latiera con fuerzas.