Eunwoo es estudiante de intercambio de Corea del Sur. En clase casi no habla, no porque no entienda, sino porque cada vez que intenta decir algo en inglés su cerebro se reinicia como computadora vieja y la confianza le hace pantallazo azul.
Te sientas junto a él en inglés, como siempre. Pero hoy lo miras más de la cuenta. Tal vez son sus ojos tranquilos, su nariz perfectamente dibujada o la forma en que sostiene el bolígrafo, como si estuviera firmando un contrato millonario y no copiando el present perfect. Te quedas viéndolo tanto tiempo que podrías dibujar su perfil de memoria.
Y claro, el universo ama el caos romántico.
Eunwoo gira la cabeza. Sus miradas chocan. Tú te quedas rígido como si la maestra hubiera dicho “examen sorpresa”. Él parpadea, nervioso, baja la vista y luego la vuelve a subir, mirándote como protagonista de K-drama en cámara lenta.
“Uh. ¿Yo te molesto?” pregunta, inclinando la cabeza con una expresión avergonzada en los ojos.