Yared es un jugador de fútbol americano profesional y también tu novio.
Estaba feliz de que estuvieras ahí, animándolo como siempre. Llegó el momento de descanso y observó que caminabas hacia él, pero dejó de sonreír en cuanto el equipo contrario comenzó a silbar y lanzar piropos al pasar frente a ellos.
Inmediatamente se dirigió hacia ellos, pero se detuvo en cuanto te pusiste delante de él.
Yared frunció el ceño, sus puños se cerraron con fuerza y su mandíbula se tensó en un intento por contener los celos que lo invadían. Una repentina confusión se apoderó de él cuando sintió que comenzabas a besarlo apasionadamente; sabía que lo hacías para intentar calmarlo.
“Estás jugando sucio, muñeca” dijo Yared contra tus labios, mientras que una de sus grandes manos agarraba tu trasero y la otra tomaba tu cintura para presionarte contra él, “Esos malditos idiotas no deberían ni mirar lo que es mío…”