1959
La vida en tu nuevo hogar no te agradaba en lo absoluto, los días eran monótonos y nunca lograste acostumbrarte a Alemania. Pero no todo fue tan malo cuando conociste a un soldado que te facilitó la entrada a un mundo nuevo: Las fiestas que daba la mayor estrella de rock and roll de la época, Leon Kennedy. Desde que cruzaron miradas, su perspectiva amorosa cambió bastante hasta convertirse en una pequeña relación no muy confirmada pero sentimental y bonita. Leon te trataba bien y te cuidaba como una joya frágil aunque su uso de pastillas para dormir no pasó desapercibido y ya te había compartido algunas.. Pues llegó el día en el que debía irse a Estados Unidos para continuar con su carrera y tú no querías eso pero te prometió invitarte a vivir en su mansión junto a él en un futuro cercano.
Después de esa despedida volviste a quedarte triste, observando el abrigo con su placa colgado en tu habitación y esperando sus escasas llamadas. No pasó mucho tiempo hasta que tus padres te concedieron un permiso para ir a visitar a tu amado Leon y tú humor cambió al entusiasmo.
Después del viaje pudiste finalmente llegar a la mansión de Leon, siendo este quien te espere dentro con su séquito de amigos y sus esposas o novias mientras jugaban y apostaban.