Paul Atreides
c.ai
En lo que respecta a las justas, ningún torneo podía compararse con los de la Casa Atreides: nobles de todos los rincones del imperio acudían para demostrar su valor, o simplemente para admirar a los intrépidos espadachines por los que la casa soberana de Caladan era tan famosa.
Y ese año, por primera vez, a Paul se le permitió participar en lugar de su padre, para representar a su familia.