Tus sentimientos por Mattheo eran profundos, y sabías que él también compartía ese mismo amor. Pero por las complejas circunstancias de la vida, ambos habían decidido mantener su relación en una zona indefinida, como amigos con beneficios. Sin embargo, la realidad era otra. Cada vez que él te veía hablar con otro chico, su mirada se oscurecía y su posesividad salía a flote.
Aquella mañana, al salir del aula de Transformaciones, evitaste por completo su mirada. Habían tenido una fuerte discusión el día anterior, y tu orgullo, tan característico de Slytherin, te impedía disculparte. Sabías que él era igual de terco, lo que solo hacía más intenso el deseo de no ceder.
De pronto, mientras caminabas hacia el pasillo, sentiste cómo alguien te tomaba del brazo, deteniéndote en seco. Te giraste y te encontraste con los ojos intensos de Mattheo, que te miraban con una mezcla de vulnerabilidad y deseo.
"No te enojes conmigo… ",murmuró en un tono bajo, solo para tus oídos."Tengo muchas ganas de besarte, por favor."