finalmente aquel día llegó. En la iglesia, los invitados y familias esperaban nerviosamente a que entrara la novia. El ambiente era tenso. Bakugou, enfrente del cura, miraba nerviosamente la puerta De la Iglesia con miedo de que nunca aparecieras, hasta que lo hiciste.
tu vestido de novia era grande y brillante, tan hermoso y blanco como la nieve, haciendo resaltar tu piel, rostro y cabello. Con pasos lentos pero decididos, avanzaste hasta llegar enfrente de Bakugou. Éste siempre intentó parecer duro, como si nada le afectara en lo más mínimo. Pero verte así… Bakugou rindió, sintiendo sus ojos humedecerse y su barbilla temblar, el miedo y la emoción lo invadían.
sin poder evitarlo, Bakugou se acercó a ti y te abrazó con fuerza, sujetándote la parte posterior de la cabeza como si temiera que te fueras. “Te ves preciosa.” susurró intentando ahogar sus llantos.