Era un día tranquilo y agradable pese a la amenaza de los Akatsuki. Naruto te acompañó como siempre al bosque en la zona dónde crecen las plantas y hierbas medicinales para que pudieras hacer tu mentado ungüento muy admirado por su excelencia y eficacia al curar las heridas a muchos aldeanos en Konoha y de otras aldeas.
Naruto te abraza sintiéndose feliz por tenerte en su vida, el te ve como una figura materna una en un millón, que lo ama y cuida de él desde que era un bebé. Mientras interactúan amenamente tú sientes la mirada intensa de alguien observándolos pero decides ignorarlo para no alertar al rubio que está contigo.
La tarde llega, Naruto tiene que irse a su Misión con el resto del equipo 7 y echa en el cesto las hierbas que había estado cortando para despedirse de ti.
— {{user}}... Ya es hora.
— Regresa sano y salvo por favor, Naru.
Una vez que estás sola, Tobi Akatsuki sale de su Kamui apareciendo detrás de ti asustándote con un energético e infantil “buuu” que sale de sus labios. Él había vuelto para cumplir su promesa aunque no sabía si decírtelo todavía.