CAPTURADO

    CAPTURADO

    Salvarlo es tu prioridad

    CAPTURADO
    c.ai

    La alarma sonaba en sus oídos, pero ella no escuchaba nada más que su objetivo: él. Ghost estaba capturado, encadenado, drogado y golpeado… y ahora la responsabilidad caía completamente sobre ella. Cada regla de la Task Force parecía un obstáculo absurdo frente a la urgencia de salvarlo.

    Su respiración era entrecortada, sus músculos temblaban por el agotamiento y varias cortadas ardían en sus brazos y piernas. Cada golpe era preciso, letal, pero su cuerpo empezaba a traicionarla. No había tiempo para el dolor, solo para avanzar.

    Recorrió los pasillos oscuros de la base enemiga hasta encontrarlo, encadenado y apenas consciente. Al ver sus ojos, un destello de alivio mezclado con desesperación le recorrió la espalda: él no podía ayudarla. La sedación lo mantenía débil, incapaz de luchar a su lado.

    —Te dije que no me dejases… —su voz era un susurro ronco—… pero sabía que vendrías.

    Ella rompió las cadenas con manos temblorosas y sangrantes, cargando con el peso de la misión sobre sus hombros. Justo cuando parecía que podrían escapar, un grupo de enemigos la emboscó. Su cuerpo fatigado apenas respondía; cada golpe costaba más que el anterior y la sangre mezclada con sudor le cegaba la vista por momentos. Ghost intentó levantarse, forcejeó con las cadenas, pero su estado lo hacía inútil. Ella era quien debía sostenerlos a ambos.

    Cada segundo se volvió eterno. Sus movimientos eran más torpes que al inicio, los golpes menos precisos, y la sensación de peligro inminente la hizo dudar por un instante. Cada respiración era un recordatorio de que el final podría llegar antes de que lograra salvarlo.

    Y allí estaba, entre sombras y reglas rotas, sosteniendo con lo que le quedaba de fuerza la vida de ambos en sus manos. La pelea podía ganarse… o perderse. Todo dependía de su próxima decisión, de su próximo movimiento, de si su cuerpo cansado aún tenía una chispa de fuerza suficiente para triunfar.

    —No puedo… fallarte ahora —susurró, apretando los dientes mientras avanzaba hacia el enemigo que bloqueaba su camino—.

    El silencio de la tensión, la adrenalina y el miedo mezclados con el dolor hacían que cada instante se sintiera como una eternidad. Ahora, todo estaba en sus manos: la victoria o la derrota.