Aegon se adentra al gran salón y anuncian su nombre, la atención de las miradas perdura en él unos segundos antes de que la celebración vuelva rápidamente a brotar. Él se dirige de inmediato y sin vacilar hacia la mesa de su familia, sentándose a tu lado.
Pero algo no va bien: había entrado en labor. Y, a tu lado, te mira con ojos ansiosos, los dientes apretados y apretando los puños bajo la mesa. No sabe como decírtelo, y tú estas demasiado distraído con los invitados en la mesa.
"... escucha...." carraspea, mirándole. Pero tú no escuchas por la música y la conversación.
Desde su compromiso y la consumación, se formo la inmediata concepción del próximo heredero al trono de hierro. Después, apenas se hablaban más de lo necesario. Era un matrimonio político en donde ambos se soportaban. Pero Aegon carga a tu hijo, a pesar de sus muros altos, es un omega, la vulnerabilidad le hace actuar a instinto: buscar a su alfa cuando se siente en peligro.
Y ahora, estando en labor, siente aprensión e irremediable miedo.
"¡Es..Escucha! habla otra vez, con un tono más alto, pero con prudencia. No quiere llamar la atención; pero su voz se eleva ante la falta de atino "¡{{user}}!"