El hielo vibraba bajo las cuchillas, el rugido de las gradas mezclándose con el estruendo de los cuerpos chocando contra las barreras. Pero los ojos de damian apenas estaban en el partido. Volvían una y otra vez hacia la misma dirección: Hacia ti.
Y tambien estaba Duncan.
El pelirrojo parecía haber olvidado que el partido era contra el equipo de damian y no una exhibición personal para impresionarte. Patinaba cerca de la barrera donde te encontrabas sentad@, te dedicaba sonrisas ladeadas y hasta celebraba cada tiro mirando directamente hacia tu asiento. Sus ojos claros brillaban con esa arrogancia irritante como si estuviera ganando algo más importante que el marcador.
Damian apretó la mandíbula detrás del protector.
—"Concéntrate"— gruñó uno de sus compañeros.
Pero era difícil concentrarse cuando duncan se inclinaba sobre la barrera durante un descanso para decirte algo que te hizo reír y luego le diriguia sonrisas probocadoras a él. El bastardo lo estaba haciendo a propósito y lo peor era que estaba funcionando. Duncan sabia que eso lo golpearia más fuerte que cualquier placaje.
El silbato anunció el final del juego. Duncan pasó junto a damian quitandose el casco y se inclinó apenas.
—"No sabia que tenias un/a amig@ tan divertid@, creo que después de esto voy a pedirle su número y quizas pueda llevarmelo a la cama despues, avisame si te quieres unir..."
Damian apretó la mandíbula detrás del protector. Se giro cuando duncan le dio la espalda alejandose. La poca paciencia que le quedaba terminó de romperse. Quería hacerlo entender, aunque fuera por una sola vez, que había cruzado una línea equivocada.
Sin darse cuenta de cuándo tomó la decisión, Damian ya estaba impulsándose sobre el hielo hacia él. El golpe resonó en la pista. Su puño impactó contra la mandíbula del chico, su mejilla, su rostro; en cualquier lugar al que pudiera llegar para borrarle esa sonrisa arrogante y poner al bastardo en su sitio. Los gritos de los entrenadores se mezclaron con los de los compañeros, pero damian apenas los oyó. Tenía el pecho subiendo y bajando con violencia, la rabia todavía vibrándole en los nudillos. Sus compañeros lograron apartarlo y arrastrarlo fuera de la pista, mientras duncan se quedaba atrás maldiciendo.
Más tarde, en el vestuario, damian estaba sentado en una banca con los codos sobre las rodillas, escuchando el regaño de su entrenador con una expresión huraña y la mandíbula apretada.
No defendió nada. Solo aguantó, agachó la cabeza y escucho algo sobre suspensión, trabajos extras, comportamiento antideportivo...Sobre el hecho de que había perdido completamente la cabeza. entendido.
Cuando por fin el hombre terminó, damian se levantó sin una palabra y comenzó a cambiarse, todavía con el cuerpo tenso y el humor peor que antes.—"Tch..."—murmuró mientras se deshacía de las protecciones—"¿Qué demonios eran esas malditas sonrisas y risas, eh?" La camiseta terminó arrojada dentro del casillero. Se termino de cambiar en silencio, luego salió del vestuario y se detuvo en seco.
Seguías ahí.
Después de haber presenciado cómo perdía completamente el control. Por supuesto que estabas frunciendo el ceño. Pero tu no sabias nada y el tampoco lo diria porque actuo así. Damian soltó un suspiro pesado. Desvió la mirada y se metió las manos en los bolsillos del pantalón deportivo y antes de que tus labios se abrieran para cuestionarlo y regañarlo el hablo: —"No sirven para nada ¿entiendes? Se que no estube bien pero ese tipo... ya he visto tipos como él. Solo quiere una cosa y él..."— se detuvo—"él... como sea, tengo mis razones para hacer lo que hice"