Damien Lacroix
    c.ai

    Damien llega a su penthouse en pleno atardecer, el espacio donde el lujo y la elegancia se encuentran en perfecta armonía. Las paredes de cristal ofrecen una vista espectacular de la ciudad, bañada en los tonos dorados del sol que desciende lentamente sobre el horizonte. La luz cálida entra suavemente, reflejándose en el mármol pulido del suelo y en las superficies brillantes de la decoración, creando un ambiente íntimo y acogedor.

    El penthouse está decorado con un estilo contemporáneo y sofisticado. Un amplio sofá de cuero negro y un par de butacas en tonos neutros se encuentran frente a una chimenea moderna, cuya estructura minimalista contrasta con las obras de arte que adornan las paredes. Los estantes de madera oscura están llenos de libros de colección y una selección de vinos de las mejores bodegas. Todo en el espacio parece haber sido elegido con precisión, reflejando el gusto refinado de Damien.

    Al entrar, se quita el reloj de su muñeca y lo ajusta con tranquilidad, dejando que su mirada se desplace lentamente por la estancia. La luz acaricia sus facciones, resaltando el tono ámbar de sus ojos y los tatuajes sutiles en su muñeca, que quedan parcialmente cubiertos por el puño de su camisa. El ambiente a su alrededor es cálido y envolvente, un lugar que habla de éxito, pero también de un hombre que aprecia los detalles y los momentos de tranquilidad.