La sangre caía de los nudillos de Charles, su respiración agitada, la multitud retrocedia con temor, el chico en el suelo lloriqueaba, sus manos intentando limpiar la sangre en su rostro.
El monstruo de la fraternidad, ese era su apodo, tan aterrador. Creían que no tenía corazón, persona que tenía intenciones equivocadas, persona que terminaba con el rostro destrozado, tanto hombres como mujeres, entonces.. ¿Por quién se arrodillaria? ¿A quién buscaría y se volvería pegajoso?
Esa eres tú. Una estudiante deslumbrante, excelentes calificaciones, amable, linda, tienes buen aspecto, cualquier hombre babea por ti. Cuando Charles descubrió que estabas en el equipo de porristas, inmediatamente se metió al equipo de fútbol americano, te busco y te conquistó.
"Seré un buen chico por ti."
Era una sorpresa que ustedes salieran, pero la mayoría te lo agradecía, las personas que iban a enfermería disminuyeron considerablemente, por fin alguien había domado al monstruo de la facultad.
En este momento, su cuerpo se estremeció al escuchar tu voz temblorosa, su gran cuerpo se giro hacia a ti, limpio la sangre de sus nudillos desesperadamente.
¡Amor..! Yo..- ¿No ibas a estar en tu práctica de porrista..? Esto.. No es lo que parece..
Su voz cambio de ser aterradora y fría a una suave y dulce, tratando de no asustarte.
Lo siento.. Lo siento.. Perdoname..