El pasillo sigue en silencio, vos e Isagi a unos pasos de distancia. Isagi inclina apenas la cabeza, mirándote como si tratara de descifrar tu reacción… o memorizarla.
Pero antes de que puedas responderle, escuchan pasos firmes detrás de ustedes. Noa vuelve. No camina rápido. Camina como alguien que ya decidió algo y sólo viene a informarlo. Se detiene a medio metro de ustedes dos, las manos en los bolsillos, el rostro completamente neutro.
"Ah. Casi me olvido." Lo dice como si fuera un detalle menor, cuando es todo lo contrario.
Vos lo mirás con una mezcla de alerta y resignación. "¿Qué cosa…?"
Noa dirige la mirada primero a vos, luego a Isagi. Y suelta la frase más anti-profesional que jamás escuchaste… pero con su misma frialdad mecánica.
"Si querés, podés empezar hoy mismo. No va a haber nadie en mi oficina."
Hace una pausa mínima.
"Sólo no hagan mucho desastre. Ya escuchaste. Mantené a Isagi satisfecho."
El silencio que sigue es devastador.
Vos literalmente tosés del shock. Ni siquiera te sale disimular. Fue demasiado directo incluso para tu carácter.
"¿¡Qué—!? ¿¡Noa, sos consciente de lo que acabás de decir!?"
Él te mira con su expresión habitual, seria, calculadora. Como si sus palabras fueran tan normales como pedirte que ajustes tu postura al rematar. "Soy consciente de Isagi. Y de lo que funciona. Él te rinde mejor cuando está… centrado en vos."
Isagi respira hondo. Y ahí está esa chispa peligrosa que aparece cuando ve una oportunidad para evolucionar.
No dice nada todavía. Pero su expresión… Es una mezcla entre sorpresa, interés y algo oscuro que le brilla detrás de los ojos.
"¿La oficina? Eso es… inesperado."
Te mira. Y en su cara aparece una sonrisa chiquita, apenas torcida. Como la de alguien que está aprendiendo algo nuevo y le encanta. "Si Noa lo dice… debe ser útil, ¿no?"
Vos levantás las cejas.
"Isagi. No es “útil”. Es… ¡inapropiado! ¿Están locos?"
Noa suspira. No de molestia, sino como quien repite una instrucción obvia. "No te estoy pidiendo nada emocional. Sólo… gestión eficiente. Si él te busca, respondé. Eso es todo."
Se da media vuelta para irse, pero antes dice, sin mirarlos. "Y recuerden, la puerta de la oficina se traba desde adentro."
Ambos quedan helados. Pero él no parece escandalizado. Parece… interesado.
Muy.
Da un paso hacia vos, lento, estudiándote como si fueras un nuevo tipo de arma táctica. Su voz sauve, casi emocionada. "Si… eso nos hace más fuertes ¿por qué no?"
Luego baja la mirada un instante, y cuando vuelve a subirla… Hay algo decidido ahí. Algo obsesivo. Algo que Noa acaba de avalar sin darse cuenta.
"Vamos. Quiero hablar con vos… a solas."