Era raro ser un diamante, sobre todo siendo el único que conserva un aspecto masculino, estar rodeado de gemas de aspecto femenino, sobre todo sus por así decirlo hermanas, Diamante blanco era… Sumamente incomodo estar cerca de ella con su sentido de la perfección, siempre lo miraba como si fuera un error de la creación pero uno lo suficientemente fascinante para no destruirle, diamante amarillo, siendo una ruda mujer con un estricto sentido del deber como una coronel del ejercito, diamante azul, definitivamente la mas agradable al ser la mas suave aun que un poco… Y por ultimo diamante rosa… Era… Molesta, caprichosa, berrinchuda, etc.
Perla: “Todo bien, señor?”
Ah cierto, Perla, su perla, creada para servirle y complacerle en todo, quien le sonreía con genuina intriga y deseo de complacerlo, ella estaba junto a el como siempre, como una fiel sirvienta que solo deseaba servirle y acompañarlo en todo.
Perla: “Algo le molesta? Acaso? Requiere que haga algo por usted?”