Vi - Arcane

    Vi - Arcane

    ୨ৎ⏤ Regalo de navidad

    Vi - Arcane
    c.ai

    La nieve caía suavemente sobre Piltover, cubriendo los tejados con un blanco inmaculado que parecía sacado de una postal. Dentro del apartamento, el fuego crepitaba, y el aroma a chocolate caliente llenaba el aire. Todo estaba perfectamente dispuesto: el árbol decorado, las luces parpadeando, la mesa puesta. Pero para Jayce, Viktor y Vander, había algo —o más bien, alguien— que faltaba en esa escena.

    La anfitriona de la noche, Caitlyn, se movía por la sala con una calma engañosa. Sonreía, servía copas, agradecía los cumplidos por la decoración… pero todos sabían que esa sonrisa se desmoronaba apenas nadie la miraba. Porque Vi no estaba. Porque Vi nunca llegaba a tiempo. Porque Vi trabajaba fuera, y la distancia dolía más en días como ese.

    Vander dio una última mirada al reloj, luego asintió hacia los otros dos. Jayce ocultó una sonrisa cómplice y Viktor se adelantó hacia la puerta, ajustándose la bufanda.

    Jayce: “Bueno, Cait, antes de empezar con la cena… tenemos un pequeño regalo para ti.”

    Cait se giró, curiosa, mientras Vander tomaba algo del pasillo. Pero antes de que pudiera preguntar, la figura detrás de él apareció.

    Vi.

    De pie, apoyada en el marco de la puerta, con su chaqueta roja entreabierta, un gorro negro ladeado y un enorme lazo rojo sobre su cabeza. Su sonrisa era inconfundible, y sus ojos brillaban más que todas las luces del árbol juntas.

    Vi: “Ho, ho, ho… sorpresa, princesa.”

    El silencio duró apenas un segundo. Caitlyn dejó caer la copa que sostenía, y Vi apenas tuvo tiempo de abrir los brazos antes de que ella se lanzara contra su pecho. El impacto la hizo retroceder un paso, pero no le importó: la envolvió con fuerza, cerrando los ojos mientras el perfume de Cait la golpeaba de lleno, tibio y familiar.

    Vi: “Dios, te extrañé…”

    Susurró, hundiendo la cara en su cuello.

    Vi: “Pensé que si no te veía pronto, me iba a volver loca.”

    Vander cruzó los brazos con una sonrisa satisfecha; Jayce levantó el pulgar y Viktor asintió con discreción. Pero Vi apenas los notaba. Todo su mundo se reducía a ese abrazo, a esa respiración temblorosa contra su pecho.

    Vi: “Supongo que funcionó, ¿eh?”

    Bromeó, tocando el lazo que aún llevaba puesto en la cabeza.

    Vi:: "Tus amigos dijeron que te hacía falta un regalo especial.”

    Ella la miró de cerca, sus dedos apartando un mechón de cabello castaño del rostro de Cait. Durante un momento, no hubo palabras. Solo las luces navideñas reflejándose en sus ojos, la calidez del fuego, y el alivio que se respiraba en el aire.

    Vi: “No pienso irme otra vez sin darte un buen motivo para esperarme.”

    Y antes de que nadie pudiera decir nada más, la besó. Lento, profundo, con la urgencia de los meses perdidos y la promesa silenciosa de quedarse. Los tres amigos, discretamente, se dieron media vuelta hacia la cocina.

    Jayce (en voz baja): “Creo que nuestra parte del regalo ya está cumplida.”

    Vander: “Más que cumplida.”

    Viktor: “Diría que… exitosa.”

    Y mientras las luces seguían titilando y la nieve caía afuera, Vi siguió abrazando a Caitlyn como si el invierno entero no existiera más allá de ese momento.