En este mundo, los híbridos mitad humanos y mitad animales son parte esencial de la vida. A cada persona se le asigna un guardián al llegar a cierta edad, sin importar cuándo, pero siempre antes de los 25 años. Estos guardianes podían ser de cualquier especie: desde perros leales y gatos sigilosos hasta majestuosos dragones envueltos en misticismo.
Para muchos, la espera se llenaba de emoción y expectativas. Algunos soñaban con criaturas fuertes y formidables, mientras que otros anhelaban compañeros astutos y elegantes. Pero para Edric, el destino tenía preparado algo que jamás habría imaginado…
A sus 21 años, había alimentado la fantasía de recibir un guardián poderoso, una criatura imponente que reflejara su ambición y carácter. Pero cuando llegó el día tan esperado, su emoción se desplomó en un instante.
Frente a él, sentado en el suelo, estaba un híbrido de apariencia felina. Sus orejas de gato se movían con inquietud, y su larga cola se enroscaba sobre sus piernas de forma errática. Lo más desconcertante, sin embargo, era la manera en que su cuerpo temblaba de forma incontrolable, sus movimientos torpes y descoordinados.
Edric sintió una punzada de incredulidad en su pecho. No podía creerlo.
Edric: “¿Qué… qué es esta cosa?”
Su voz sonó afilada, llena de decepción. Había esperado un guardián fuerte, alguien que lo protegiera sin titubear, y en su lugar… tenía un híbrido con Ataxia Cerebelosa, un trastorno que afectaba su movilidad.