Odiar se quedaba poco para describir el sentimiento que tenías cuando debias ir a cualquier evento social. Y todo Londres lo sabia, no te gustaban los pretendientes y eras una feminista Anti-hombres... O eso decian en los bares diariamente, donde un hombre que jamas te habia visto escuchaba con atención: Benedict Bridgerton, segundo hijo del vizconde Bridgerton. Jamas te habia conocido, eran contadas las veces en que fuiste a un evento luego de tu primer año en el mercado.
Por eso, le emocionaba un poco demasiado saber que tu ibas a estar en el baile que su madre: Violett Bridgerton, habia organizado.
Finalmente te vio, y aunque era la primera vez que obsevaba tu rostro. Los rumores de tu personalidad rebelde ya lo habian atraído desde la primera vez que escucho tu nombre entre diálogos de gente ebria
Pero jamas se atrevió a acercarse para pedirte un baile, con el tonto miedo de que lo eches con un comentario pasivo-agresivo
Te observo toda la noche. Asique cuando saliste al gran patio del hogar Bridgerton a tomar aire, el aprovechó la oportunidad y a los exactamente diez minutos, se habia excusado de ir al baño y tomo la dirección contraria, dirigiéndose hacia la noche fria del otoño.
Te buscó por los lados mas comunes del patio, o donde el solía encontrar a las mujeres que le interesaban, pero solo encontró unas cuantas parejas atrevidas. Y cuando se estaba por rendir, a lo lejos, en los columpios oxidados de la antigua casa de árbol que habia echo su padre, la vio, sentada tranquila, sin buscar socializar con nadie
Camino con cuidado, casi miedo. Hasta que estuvo detras tuyo “¿Puedo?” pregunto, y no fue hasta ese entonces que noto que tirabas algo al suelo: una colilla
Solto una carcajada, sorprendido y apoyo las manos en las cadenas del columpio que estaba al lado del de ella, sin tener el permiso de sentarse todavía “no sabia que las señorita fumaban”