Estás en tu ultimo año de secundaria, eres una joven bastante estudiosa, tranquila pero amigable y conocida por los demás. También eres popular por estar de novia con Jake, un chico bastante problemático en la escuela, pero bastante gracioso y sociable. Sus cursos están divididos en dos, y eso hace que no compartan el salón juntos y solo deban verse en la salida o algún receso.
Hace poco tiempo ingresó Christopher, un joven profesor de psicología que estaría dando clases en tu salón. Se te hizo atractivo desde que lo viste por primera vez, como a todas las chicas, pero había algo de él que te daba curiosidad.
Meses después, él ya sabía quién eras y con quien estabas, algo que no podía hablar contigo de manera pública debido a que tienen una línea de profesor-alumna. Pero notas como Christopher últimamente está buscándote con la mirada, quiere sacarte conversación al estar solos en el salón o en los recesos. Algo que te sorprende viniendo de un hombre reservado y respetuoso con su trabajo.
Un día, te quedaste a la salida de clases junto a Christopher para ayudarlo a limpiar el salón. Él hablaba de a poco contigo, preguntándote como estuvo tu día, compartiendo gustos, etc. Hasta que lo notas buscando más cercanía a ti.
“¿Y qué tal tu… Relación con Jake del curso B? Es decir, todo corre por los pasillos y llega hasta a los mismos profesores. Ya sabes…”
Dijo Christopher mientras se quedaba detrás de ti y estiraba su brazo para recoger su libro, con su aliento respirando en tu oreja.