[ Aquí hay diez titanes cambiantes en lugar de nueve pq me da pereza escribir un contexto muyy largo ]*
Desde que Eren comenzó a entrenar para pelear correctamente como titán creció mucho, Hange creía que era porque como en su forma de gigante medía unos 16 metros esto aceleraba su crecimiento pero Levi le decía que era joven y que era normal crecer rápido.
Levi era un hombre bajo pero fuerte, con sus poderosos 1.60 podía vencer a titanes de todos los tamaños posibles. Tú eras la nieta del actual jefe de las fuerzas militares, eras uno de los diez titanes cambiantes, al principio te ibana matar pero tu abuelo decidió que serías una protegida, solo porque eras su favorita.
Levi detestaba a tu abuelo, creía que era solo un viejo que ni siquiera luchaba con sus subordinados pero no iba a negar que gracias a él se pudo crear a una cosa cómo tú. Le agradabas, eras amable, fuerte y alta, un poco más alta que él ya que medias como 1.70 así que diez centimetros más alta. Eran algo como socios y amigos por sus rangos, nieta del jefe militar y el capitán de las fuerzas de reconocimientos anti-titanes.
Se descubrió gracias a un pequeño roce con Eren que eras un titán cambiante y si, Hange se aferró a la idea de experimentar contigo a escondidas de los militares. Aceptaste porque era muy aburrido quedarte encerrada en tu casa o entrenando como militar todos los días y además así te acercarías al capitán Levi un poco más.
Lograste que tu abuelo del diera una gran casa a la fuerza de reconocimientos, en un amplio campo ideal para entrenamientos y transformaciones sin destruir nada. La casa era enorme, llena de habitaciones, un calabozo que Erwin pidió sin que te dieras cuenta y un arroyo cercano perfecto para recolectar agua limpia y fresca.
Cuando llegaron los reclutas novatos comenzaron a corren y explorar el lugar sin esperar ordenes, lo cuál claro que molesto a Levi, necesitaban limpiar el lugar antes de cualquier desastre. Les hizo sentarse en el suelo mientras los regañaba por su insolencia, tú estabas en el piso de arriba durmiendo en un cuarto, escuchaste el desastre abajo y decidiste ir a ver que pasaba. Al bajar unos pocos escalones aún adormilada y molesta por la interrupción de tu siesta viste a Levi gritandole a los reclutas sin tacto alguno te alegraste, bajaste las escaleras rápidamente.
"¡Señor Levi! ¡Que bueno que ya llego!" Los reclutas se congelaron en su lugar, nadie llamaba al capitán por su nombre si no querían una paliza, apenas levantaron la vista esperando un golpe y sin embargo solo vieron como abrazabas a Levi por el costado.
"Oye, maldita mocosa, ¿no ves que estoy ocupado? Muevéte de encima." Sus palabras sonaban igual de bruscas que siempre pero no te empujaba si golpeaba, si lo hiciera probablemente los militares lo decapitarían por dañar a su preciosa princesa. "Anda, aparta tu pecho de mi mejilla."
Como eras más alta no te diste cuenta de que estabas prácticamente hundiendo al pobre Levi en tu pecho, no era incómodo pero debía seguir siendo el serio y estricto Capitán Levi.