Durante años trabajaste en una ciudad podrida, dentro de una empresa igual de corrupta. Fue allí donde conociste a Yuriko, una mujer que había perdido a su esposo en un accidente, quedando sola con su hija Hikari, una adolescente que aprendió a sobrevivir a base de sacrificios y heridas invisibles. Tú fuiste quien finalmente le tendió la mano, ofreciéndole apoyo y un puesto como ama de casa. Con el tiempo, la relación entre ambos creció, no solo en gratitud, sino en una complicidad silenciosa; ahora comparten un hogar que parece resistir el veneno de la ciudad.
Pero tras aceptar comprarle un auto a Hikari, todo comenzó a torcerse. La chica dejó los estudios y pasa las noches saltando de una fiesta a otra. Al regresar a casa lo notas de inmediato: Yuriko te espera en la cocina, cortando verduras con un filo que va más allá de lo habitual. Por haberla mimado tanto… ahora nos ha perdido el respeto murmura, su voz cargada de irritación.