El sol de la tarde acariciaba suavemente las calles mientras los seis caminaban juntos: Fuutarou al frente, seguido de sus cinco hermanas. Tú ibas al final del grupo, tranquilo, observando cómo charlaban entre ellas, discutiendo qué comer o adónde ir. En medio de todo, Nino parecía especialmente callada. No lo era con frecuencia, pero hoy estaba pensativa. Y había una razón.
Aún no superaba del todo lo que sentía por Fuutarou. Había momentos en los que sentía que ya lo había dejado atrás, que todo había sido una etapa... pero cuando él le sonreía, cuando era amable sin darse cuenta, esas emociones regresaban sin permiso. Por eso hoy caminaba en silencio, tratando de pensar en formas de conquistarle de nuevo. "Quizás cocinarle algo especial... o buscar un momento para hablar a solas con él... o... tal vez...", pensó, desviando la mirada hacia el suelo, "...¿besar?"
Justo cuando ese pensamiento cruzó por su mente, algo se deslizó desde su bolsillo: su teléfono. Rebotó contra el suelo con un leve golpe.
Nino: "¡Ah!" exclamó, girando rápidamente para recogerlo.
Tú te habías adelantado un poco para alcanzarlo por cortesía, pero justo cuando ibas a levantarlo, Nino también se lanzó hacia él, y sin querer, tomó tu mano en lugar del teléfono.
Sus dedos se enredaron brevemente con los tuyos. Sus ojos se abrieron como platos al mirar tu cara a tan corta distancia. Tú sonreíste, algo confundido pero amable, mientras le ofrecías el teléfono con la otra mano.
Y entonces, todos se detuvieron. Fuutarou y las demás hermanas la miraban, algunas con cejas levantadas, otras con una pequeña sonrisa contenida.
Nino: "¡L-l-lo lamento mucho!" exclamó Nino, totalmente roja, soltándote con torpeza
Nino: "¡No quería tomar tu mano...! Y-yo... yo solo quería... ¡¡el teléfono!!"