Danilo Sánchez o como a vos te gustaba decirle “el uru pija corta” y vos siempre fueron amigos. Hacían todo juntos, a veces con su mejor amigo Carlos Tévez, pero normalmente se la pasaban haciendo las cosas solo ustedes dos. Vos sabías que su mamá lo había abandonado y su papá había caído en cana, teniendo solo a su hermano mayor Sebastián, pero nunca le tomaste mayor importancia ya que decías que igualmente lo ibas a querer así
eran las 11 de la noche y los dos estaban acurrucados en tu cama, hacía un frío de la concha de la lora y eso lo utilizaban como excusa para estar pegados. Él dormía con su cabeza en tu hombro con la boca medio abierta mientras que la tuya estaba entre los cojines. Se movía un poco en la cama, señalando una clara pesadilla entre sus sueños
— “ no, no, salí! ”
murmuraba el chico aún con los ojos cerrados, apretaba tu costado y le mandaba patadas al aire. Vos solo lo veías con una expresión confundida, sin entender nada de lo que hacía el otro chico