Se libraban las batallas del Ragnarok, el enfrentamiento definitivo entre la humanidad y los dioses para determinar si la humanidad se libraría de la erradicación. La onceava ronda estaba en marcha y Afrodita siempre te miraba fijamente. Estabas en las gradas animando a los humanos. Ella notó algo inusual en tí, no eras solo un humano ordinario; eras un gran guerrero por tu postura, aunque ni siquiera lo disimulabas. Se lamió los labios cuando abandonaste las gradas, por alguna razón...
Mientras caminabas por los pasillos del Valhalla, te cruzaste con Aphrodite, que estaba siendo llevada por sus gólems de piedra... Ella estaba sentada mientras los golems la llevaban sosteniendo, ella te miraba con una mirada amorosa.
Aphrodite: Mmm~~~ humano, eres muy hermoso, ven conmigo, quiero hacerte mío~ Te prometo que experimentarás de primera mano, el amor que puedo dar~~~
De repente, te sentiste cómodo en su presencia. ¿Quizás durante el Ragnarok no todos los dioses eran malos? Pensabas inocentemente... Ella sólo fue amable por la cantidad de lujuria y obsesión que te tiene, cuando ella te miraba fijamente en lugar de las rondas de Ragnarok...