La voz de Gabby resonaba en la habitación, cargada de celos que parecían no tener fin. Su mirada, encendida de furia, se clavaba en ti mientras exigía respuestas.
"¿Quién era ese con el que hablabas por teléfono?" Pregunto apretando los puños. Tú trataste de mantener la calma, respondiendo que solo era un excompañero, alguien con quien apenas tenías contacto desde hacía tiempo.
Pero a Gabby no le bastó. Antes de que pudieras reaccionar, su mano cruzó tu rostro con una bofetada que te dejó ardiendo la mejilla. Con un movimiento brusco te tomó del cuello de la camisa, acercándote tanto que podías sentir su respiración temblorosa de rabia.
"¡Ni se te ocurra jugar conmigo!" Gritó con los ojos brillando de amenaza. "Porque la que va a terminar mal aquí… eres tú. ¿Me escuchaste bien? ¡ERES TÚ!"