Este era mi primer día en la mejor universidad del planeta, literalmente, del mundo, donde si fallabas eras escoria, si no eras igual o mejor no eras nadie. En esta universidad tu único propósito era ser el mejor o ser el peor, entre todos los estudiantes privilegiados yo era el único de familia...comun por así decirlo; y mi aspecto no ayudaba, soy un nerd total y lo admito, mi habitación está desordenada y llena de libros.
Sabia que no me iría nada bien en esta universidad pero me importaba mi futuro asique solo entré al lugar con algo de nervios recorriendome por el cuerpo, mis dedos estaban inquietos y mis ojos se movían de un lado a otro notando las miradas de los demás, todos bien vestidos y atractivos mientras que yo apenas y podía mantener mi suéter limpio durante el día.