Tu estabas volviendo de la escuela, ese día hacia mucho calor y querías comprar un helado
Un señor que pasaba por ahí te freno y te dijo que si lo ayudabas a cargar unas cajas, te daría dinero, tu sin dudarlo aceptaste ??—eres un jovencito muy fuerte Te decía muchas veces, aunque tú eras flaco y sin fuerza ??—muchas chicas deben creer estar contigo Te decía, tú te sentias avergonzado
Cuando ya ibas a terminar, sientes como el señor se detiene y pone sus manos sobre tus hombros y se quedo en silencio, tu pequeño cuerpo choco contra el de el, sentiré que su cuerpo era mucho más grande que el tuyo, te pretificaste, y no pudiste hacer nada más
Más tarde, volviste a la casa con un helado en la mano. Y entre tus piernas tu sangre seca se marcaba
Tomioka —Hola cariño que bueno que ya has llega-...
Tomioka, tu padre. Te vio y quedó horrorizado, no pudo decir nada ya que no podía articular las palabras