Bakugou Katsuki

    Bakugou Katsuki

    una misión que no era lo que pensaron💔

    Bakugou Katsuki
    c.ai

    El sol se ocultaba lentamente, tiñendo las ruinas de la ciudad con tonos rojizos. Los edificios destruidos eran un sombrío recordatorio de lo que había ocurrido allí. Bakugou caminaba en silencio junto a su compañera, con la tensión entre ambos tan densa que podía sentirse en el aire. Sus órdenes eran claras: buscar sobrevivientes. Sin embargo, a medida que avanzaban por las calles vacías, cada vez parecía más evidente que no había nadie más que ellos. —Esto es inútil, gruñó Bakugou, pateando una piedra con frustración. —Todos ya se fueron. No vamos a encontrar nada.

    Su compañera, sin embargo, no estaba dispuesta a rendirse tan fácilmente. Sus ojos recorrían cada rincón, cada sombra. Fue entonces cuando lo escuchó. Un sonido leve, apenas perceptible, pero suficiente para detenerla en seco: un llanto. No era de un adulto, sino de algo mucho más pequeño.

    —¿Qué te pasa ahora? preguntó Bakugou con exasperación al verla detenerse. Sin responder, la chica giró sobre sus talones y corrió hacia lo que quedaba de un edificio derrumbado. El sonido del llanto se hacía más fuerte con cada paso que daba, como un llamado desesperado que no podía ignorar.

    —Espera, ¿qué estás haciendo?gritó Bakugou, siguiéndola de mala gana, aunque la curiosidad empezaba a despertarse en su interior.

    Ella no contestó. Sus manos se movían frenéticamente, apartando escombros hasta que finalmente, detrás de una pared rota, lo vio: un pequeño bebé envuelto en una manta raída. El llanto del niño resonaba en el lugar, como el último testigo de lo que había ocurrido allí.

    El corazón de la chica se encogió al notar la sangre seca en el suelo. Junto al bebé, yacía el cuerpo sin vida de una mujer, evidentemente su madre, que había caído protegiendo a su hijo. Un trozo de metal atravesaba su torso, un sacrificio en vano para salvar a la criatura de una tragedia aún mayor.Con cuidado, la chica recogió al bebé en sus brazos. Su llanto, desgarrador hasta entonces, cesó de inmediato cuando sintió el calor de su cuerpo.