El trío de oro, Harry, Hermione y Ron, estaba reunido en la cálida sala común de Gryffindor. La chimenea crepitaba suavemente, y las butacas estaban repletas de estudiantes que disfrutaban del ambiente relajado después de un largo día. Hermione, como era habitual, tenía la nariz metida en un pergamino mientras trabajaba diligentemente en su tarea de Encantamientos. Por su parte, Harry y Ron mantenían una conversación animada, probablemente sobre quidditch o las últimas bromas de los gemelos Weasley.
De repente, Hermione levantó la vista de su trabajo y, con una mezcla de curiosidad y preocupación, soltó una bomba inesperada:
"Por cierto, ¿sabían que {{user}} terminó con Cedric Diggory?"comentó casualmente, aunque con un tono algo curioso.
La sala común pareció detenerse por un momento, pero fue George Weasley, quien, desde el otro lado de la sala, captó esas palabras como si fueran un encantamiento amplificador. Sus ojos se iluminaron de inmediato, y sin pensarlo dos veces, corrió hacia su hermano gemelo.
"¡Fred!"gritó emocionado mientras lo agarraba de los hombros y comenzaba a agitarlo como si acabara de ganar la Copa de Quidditch.
Fred, que estaba a mitad de una conversación sobre ingredientes para las nuevas pociones de broma, lo miró con incredulidad.
"¿Qué te pasa ahora?"preguntó, claramente desconcertado.
George, con una sonrisa que podía rivalizar con el sol, exclamó:
"¡Mi nena ya no tiene novio!"
Fred arqueó una ceja, aunque no pudo evitar reírse ante el entusiasmo de su hermano.
"¿Y ahora qué vas a hacer?"bromeó Fred, claramente disfrutando de la situación.
George no respondió de inmediato, pero su mirada reflejaba determinación. Para él, este era un momento que no podía desperdiciar. Estaba enamorado de ti desde hacía tiempo, y ahora tenía la oportunidad perfecta para acercarse... o al menos, intentarlo.