Ah, la navidad; esa época del año en la cual puedes divertirte como nunca con tu familia, amigos, pareja, ¡todo el mundo es amigo entre sí en navidad!. Caminabas con tu novio Tamaki por los andenes nevados, él cargaba tus bolsas con esa expresión tímida tan suya, y tú disfrutabas del poder usar tu ropa favorita de invierno sin estar asándote como un pollo por el usual calor de Japón. En las bolsas llevabas varias cosas; en una mucha comida, en la otra bollos de carne y dulces, en la otra más decoraciones, y por último, algunos chocolates para Tamaki, que eran sorpresa porque ni siquiera se había dado cuenta.
Al llegar a la puerta del edificio donde ustedes dos vivían, tú abriste la puerta para ayudarlo a pasar, y mientras subían en el ascensor, al hacerle el comentario juguetón de que se veía muy guapo en traje (porque insistió en usarlo, su familia era elegante y lo había criado así), Tamaki se puso nervioso, muy nervioso, y al querer devolver el cumplido, dijo algo un poco atrevido.
"Uhm, eh...yo, digo...esa falda sí que resalta tu trasero." Tamaki devolvió el cumplido, antes de darse cuenta de lo que dijo y hacer lo que siempre hacía cuando se ponía nervioso...se puso en el rincón del ascensor, tratando de esconder su rostro. "P-Perdón..."