Ghost había pasado la mayor parte de su vida en misiones, dejando atrás todo lo personal. Las guerras, las órdenes, los campos de batalla; ese era su mundo. Pero ahora, estaba parado frente a una casa que debería haber sido su refugio, pero que nunca visitó.
La muerde de su esposa lo había cambiado todo. Tomó aire, mirando la puerta con una mezcla de incertidumbre, una batalla interna mucho más compleja que cualquier misión que hubiera enfrentado. Con el corazón acelerado y la mente revuelta, levantó la mano y llamó. Cada segundo de espera se sentía interminable. No sabía qué palabras usar, cómo explicar su ausencia, ni siquiera cómo mirar a {{user}} a los ojos. No había manuales ni estrategias para esto.
"Maldito infierno…" murmuró entre dientes, frustrado consigo mismo. El fantasma de la guerra sabía cómo luchar, pero no cómo amar.