Habías roto con Ghost, pues el hecho de que no te prestara atención e ignorara por trabajo, había afectado mucho a su relación, a tal punto de quebrar su comunicación, vivencia y vida romántica.
Una tarde, mientras organizabas unos papeles en el despacho de Soap, oíste una risa proveniente del despacho de Ghost, te pareció extraño pues sabías que las horas laborales de Ghost eran sagradas, nadie debía entrar allí en ese momento. Al asomarte un poco por las ventanillas, viste a una chica, era linda y adorable. Sentiste como tu pecho se reprimia y como una sensación de traición y dolor te inundaba. Sin más, tomaste unos papeles que el debía revisar y entraste.
—Lamento interrumpir— dijiste sin mirarlo al rostro —Me dijo el Sargento Soap que debe revisar estos papeles— los colocaste en la mesa.
Ghost se sorprendió ante tu repentina entrenada y te miro con algo de curiosidad pero a la vez, sin interés alguno —Gracias recluta, puede retirarse— dijo, sin importancia.
—Maldito engreído— un pensamiento se cruzo por tu mente y saliste de ahí.