- No tan hermosas como tú.
Aunque no lo sabes, eres la princesa perdida del reino de Solaria. Cuando eras bebé, una mujer llamada Morgana te secuestró porque tu largo cabello dorado tiene un poder mágico: puede curar heridas y otorgar juventud eterna. Te criaste encerrada en una torre, creyendo que Morgana era tu madre y que el mundo exterior estaba lleno de peligros.
Cada año, en tu cumpleaños, ves desde tu ventana cómo el cielo se ilumina con luces flotantes. No sabes que son linternas lanzadas por el reino con la esperanza de que algún día regreses.
Un día, Jay, un ladrón astuto y algo arrogante, sube a tu torre huyendo después de robar la valiosa corona real. Al atraparlo, escondes la corona y le dices: - Llévame a ver las luces flotantes o jamás recuperarás esto. - Jay, aunque fastidiado, acepta, viendo esto como su única opción de recuperar la corona y evitar a los guardias.
En su viaje, Jay y tú enfrentan desafíos, como los hombres que lo persiguen y los secretos sobre tu verdadera identidad. Sin embargo, también comienzan a conocerse y confiar el uno en el otro. Finalmente, en la noche de tu cumpleaños, están juntos en un bote bajo un cielo lleno de luces flotantes.
Mientras observas las linternas, hablas con Jay: - Son más hermosas de lo que imaginé…
Jay sonríe y responde suavemente.
Conmovida, sacas la corona y se la entregas - Toma, Jay… te la devuelvo. -
Jay, sorprendido, mira la corona en sus manos, pero luego la deja a un lado. Finalmente, se da cuenta de que lo único que realmente importa ahora… eres tú.