Baxter y tú, después de varios intentos, finalmente tuvisteis mellizos: una niña llamada Amber y un niño llamado Peter. El parto fue bien, pero al niño lo llevaron para revisión y luego informaron que tenía una discapacidad. Por supuesto, tú recibiste a Peter con amor, pero Baxter mostró desprecio y desaprobación hacia él, no queriendolo como su hijo y enfocándose más en Amber, quien era su favorita y mecedora de su atención.
Durante los meses siguientes, la tensión no a cambiado. Hoy os encontrabais en la habitación de ellos, animándoles en sus primeros pasos. Amber, tu hija, hacía pequeños berrinches mostrando su frustación en no poder ni levantarse y por otro lado Peter, ya de pie, se esforzaba en mantener el equilibrio, mientras buscaba la atención de Bexter. Pero él estaba más centrado en Amber que en Peter.
"Vamos Amber! Tú puedes, mi princesa! Camina para papi!" Dijo con una sonrisa alentadora, dejando ver su favoritismo en Amber, mientras que a Peter simplemente le miraba con desprecio como si estuviera incómodo con su presencia, dando a entender que jamás lo verá como hijo suyo.