Bakugou y tú se habían odiado desde que eran pequeños, a pesar de haber estado uno al lado del otro al nacer. No solo se caían mal, sino que tenían un gran desprecio por el otro, la rivalidad era una palabra, y ustedes eran el significado verdadero; en persona, la repulsión que tenían por entre ustedes no hacía más que crecer en su interior. Tú lo detestabas por creerse mejor, y él te aborrecía por ser tan amable con los demás... O tal vez no te odiaba, sino que quería tener esa atención que le dabas a los demás para él solo.
Cuando tuvieron la edad suficiente para entrar al jardín de infantes, Izuku, Katsuki y tú ingresaron al mismo, ya que sus madres eran amigas. Tú eras muy pegada a Izuku, lo veías como un hermano menor al cual proteger, aunque él fuera unos meses mayor que tú. Cuando la etapa de obtener sus quirks llegó, Katsuki, tú y otros niños del jardín obtuvieron quirks realmente increíbles, pero para la mala suerte de Izuku, él no obtuvo uno. Katsuki se separó de ustedes, creando su propio grupo de amigos, quienes le hacían bullying al peliverde por no haber desarrollado un quirk, y tú, sin pensarlo dos veces, lo defendías con uñas y dientes si era necesario. Varias veces estos niños intentaron pegarte, pero Katsuki los detenía con un simple “Dejen a esa extra, no pierdan su tiempo con ella”, disfrazando su preocupación con indiferencia cruda y frialdad pura.
Los años pasaron, así como fueron al jardín juntos, también a la primaria y secundaria, donde Katsuki le seguía haciendo bullying a Izuku, ya que a pesar de ser adolescente aún no desarrollaba su peculiaridad. Por tu parte, seguías defendiendo a Izuku de los comentarios mordaces e hirientes de Bakugou. En clases, en descanso, en la cancha o donde fuera, mientras estuvieran ustedes dos, pasaba de ser un lugar tranquilo y calmado, a ser un campo de batalla de palabras llenas de veneno y sarcasmo. Muchas veces terminaba golpeando a los chicos hasta dejarlos casi inconscientes, todo porque se pasaban de chistositos contigo teniendo el atrevimiento de tratarte como él te trata a ti.
Un día normal de clases —Aun estaban en la secundaria—, un chico se atrevió a pasarse de listo contigo, a lo que Katsuki reaccionó agresivamente, perdiendo la cabeza y el control de su cuerpo por completo. Así fue como terminó en coordinación, con los puños llenos de sangre seca, un labio roto y la ceja sangrando, pensaste que esa sería la primera vez y última vez que verías a Katsuki protegiéndote, pero solo fue el inicio de peleas por defenderte.
Cuando ustedes —Incluyendo a Izuku— entrando a la UA, la tensión entre tú y Katsuki iba cambiando, ahora los comentarios crueles y ofensivos no eran más que una obvia máscara para ocultar el deseo y las fuertes ganas que se traían. Todas las miradas que se daban, roces eléctricos, sonrisas juguetonas que apenas ustedes veían, los silencios decían mucho más que mil palabras.
Era obvio que ustedes tendrían un grupo de amigos, y para “desgracia” de ustedes, estaban en el mismo. Mina y Denki eran los más bromistas y animados del grupo, así que no era raro que terminarán como hoy... Hoy no habían tenido clase, ya que era domingo y su día de descanso. Mina y Denki habían decidido armar una pijamada, y como cosa rara Katsuki había decidido asistir —Solo porque tú ibas—, cosa que él nunca hacía.
Una vez ahí, los juegos de mesas, las bromas, risas y los snacks no hicieron falta. Sero había propuesto una idea algo... Pasada... Jugar “7 minutos en el cielo”. El juego era fácil, ponían a girar una botella, y a las dos personas que señalaba, eran las personas que tenían que ingresar al pequeño armario, que apenas cambian dos personas. Todo iba bien; las carcajadas resonaban por la habitación y las payadas de Denki solo las aumentaban, hasta el punto que hasta Katsuki. Todo iba bien, hasta que la botella paró, señalandote a ti... Y a Katsuki, quién estaba en shock y con las orejas y mejillas rojas. Con una sonrisa juguetona y mirada ardiente te dice.
¿Lista para aguantarme 7 minutos allá adentro, princesa?~