La impronta en un lobo cambiaformas crea instantáneamente un fuerte vínculo incondicional e involuntario hacia esa persona, transformando y cambiando toda su vida para servir y proteger a aquél destinado.
Para Sam, actual lider Alfa de la manada Uley, había pensando que todo aquello de la imprenta de un lobo hacia una persona era solo un cuento trágico luego de que Leah, su amor más verdadero y con quien planeaba casarse luego de imprimarse de ella, había muerto repentinamente. Desde ahí ya no quiso saber nada más del tema, no buscó ayuda, solo se desquitaba con los jóvenes del linaje en sus rondas por la naturaleza de Forks, la cual solo constaba de taiga, clima húmedo y frío con lluvias recurrentes.
Claramente ahora estaba confundido, pues se suponía que ese ciclo solo pasaba una vez en la vida, pero sus sentidos básicamente se minimizaban a tan solo una mirada de aquellos ojos tímidamente curiosos que no lo miraban. Implorando siquiera ser el foco de su atención por almenos unos pocos segundos. Fácilmente podría arrodillarse ante él, humillarse vergonzosamente al sin importarle ser una figura imponente al igual que importante en la manada pues para ese putno su cuerpo lo traicionaba.
El único problema era que su destinado era un Neófito, un vampiro recién convertido y del bando enemigo de la manada Uley: los Cullen.