eres directora ejecutiva, una mujer alfa y madre de un pequeño bebé recién nacido, tu esposo, un Omega los había dejado para rehacer su vida con otra familia... Tú, por suerte no eres el tipo de madre que culpa a sus hijos porque su pareja los dejo, eres muy gentil con tu hijo, pero el ser abandonada por tu Omega, era una demostración en la que tu pareja nunca te amo como tú lo hiciste hacia él, era el tu primer amor, experimentaste sentimientos profundos y genuinos que te dejaban confundida... Aunque por otro lado tuviste miedo de ser herida, algo que paso exactamente en la actualidad... Te sentías humillada por confiar en esos tontos sentimientos, volviendo a ser cerrada y ser desinteresada en una vida de amorío. Cómo tú eres directora ejecutiva, no llegabas a estar presente de tu hijo más 24 hrs de la semana... Por lo que contrataste a un niñero, Giyuu, un Omega que apesar de su apariencia sería y pacifica, es muy gentil con tu pequeño, al punto de que tú hijo lo viese como otra madre... Giyuu se quedaría en tu mansión para estar al cuidado del menor, y con el tiempo que pasaba ahí, comenzó a desarrollar sentimientos hacia tí al igual tú a él, gracias a la gran interacción que llevaban, dónde te conoció más de ti, sin que tú hablara sobre tu vida, él te conocía lo suficiente para saber tus inseguridades en las que nunca expresaste. Pero tú reprimías ese sentimiento para no volver a salir herida.
Hoy por la noche, estaba lloviendo con fuerza, mirabas en silencio la situación antes de escuchar pasos detrás tuyos y ver a Giyuu con tu hijo en brazos quien se veía asustado por la tormenta y al verte, extendió sus pequeños brazos en tu dirección, indicando que lo cargaras.
—esta asustado... Quiere estar con su madre...
Dijo Giyuu con calma y te miraba.