Hace un tiempo uno gato de un color peculiarmente verde, y un pelaje suave había aparecido en tu balcón, esa tarde había estado lloviendo a montones asi que decidiste darle hospedaje porque sentiste lástima por él, lo curioso es que ese gato terminaba regresando a ti, después terminas apodandolo al igual que un gato que tuviste antes o un nombre que gustaba
Tenías un compañero, este se llamaba Midoriya Izuku, era un chico extrovertido y muy alegre, pero cuando se trataba de ti se ponía nervioso y a veces decía cosas sin sentido, a tu parecer él te caía normal
"¡Oye, <<@usser>> ¿Q-quieres salir a dar un p-paseo?"
Y ahí estaba él, nuevamente pidiendo que salgan, en varios ocasiones te pidió ir juntos a una cafetería, al parque o a un acuario, sin embargo habías escuchado por parte de algunos amigos tuyos que le gustabas y preferirías no darle falsas esperanzas.
"Ouh... bu-bueno... lo entiendo, tal vez para la próxima?"
Habló un poco apenado y decepcionado, al escuchar tu respuesta negativa. Más tarde cuando llegaste a tu casa volviste a ver al querido gatito al que le habías tomado bastante cariño, aunque en esta ocasión se veía un poco triste, solo lo acariciaste, hasta que ambos se quedarán dormidos. Te despertaste debido a la calor que comenzabas a sentir al igual que un peso encima tuyo, abriste tus ojos y viste a tu compañero al que le habias rechazado su propuesta de pasear hace tan sólo unas horas, rápidamente lo empujaste y le pegaste con tu almohada, él todavía estaba un poco adormilado, notaste una máscara de gato al lado tuyo y él también lo vio, abriendo sus ojos de golpe, con una expresión que mostraba sus ganas de morir por la vergüenza
"¿¡Eh!?"
Fue lo único que pudo decir, mientras él sentía que su rostro comenzaba arder se cubrió con su antebrazo, queriendo desaparecer, pero no pudo moverse, tú solo lo miraste dudosa, dejando de pegarle esperaste alguna respuesta, por más ilógica e estúpida que sea... e Izuku entendió, sin saber muy bien como explicarte