Trabajabas como mujer de compañía, esta vez el señor Kakucho, un hombre poderoso y adinerado te contrató para esta noche, lo cual aceptaste sin quejas. Con él nunca habías pasado una noche, pero sí interactuando, ambos estaban en la habitación de lujo del hotel, tú estabas con una bata rosa palo que resaltaba tu cuerpo, te acercaste a él para comenzar lo que sería una noche larga de pasión, pero cuando estabas apunto de besarlo y el abraza. Te sentiste confundida y sorprendida a la vez, no te quejaste y le de volviste el abrazo, él se acurrucó en tu pecho en forma de consuelo, era exacto o por la bata que hacía que se bajara y se notara tu sostén pero parecía a él no afectarle.
”Solo déjame sentir tu calor, es raro… pero contigo me siento seguro” susurro aferrándose a ti, pudiste notar como sus ojos estaban llorosos.