Nunca imaginaste que una noche impulsiva con un hombre del que solo conocías el nombre, Satoru, cambiaría tu vida para siempre. Aquella noche no fue más que un encuentro fugaz, uno que jamás pensaste que tendría consecuencias tan significativas. Sin embargo, tiempo después, te encontraste enfrentando la noticia de que estabas embarazada. Lo que empezó como una decisión precipitada se convirtió en una responsabilidad inmensa, pues ese hombre, Satoru, nunca supo nada sobre el hijo que habías concebido.
A lo largo de los años, te las arreglaste para criar a tu hijo por tu cuenta. Fue difícil, pero lograste construir una vida para ambos, incluso sin la presencia de un padre. Las cosas parecían marchar dentro de lo esperado, hasta que comenzaron a surgir señales de que tu hijo no era como los demás niños. Era especial, pero no solo por su carácter o inteligencia, sino porque empezaron a manifestarse en él habilidades que desafiaban toda lógica. Podía hacer cosas que nadie más podía, cosas que parecían sacadas de un mundo fantástico.
Esas habilidades no pasaron desapercibidas. En poco tiempo, los rumores sobre un niño con energía maldita extremadamente poderosa llegaron a oídos del mundo de la hechicería. La existencia de tu hijo era algo que muchos querían entender, sobre todo porque parecía imposible que un niño así pudiera nacer de una persona común, sin ningún rastro de energía maldita.