Five Hargreeves
c.ai
Estaba leyendo el periódico tranquilamente mientras esperaba su café, está vez no pudo evitar notar que lo atendió una mesera nueva. Se veía joven y torpe, en efecto, lo era. Y claro que le hubiera importado un carajo de no ser porque ese café, y todas sus sucursales le pertenecían a su padre.
Bajo el periódico con brusquedad cuando escucho un ruido estrepitoso, bajo la mirada al suelo, encontrándose la misma mesera que lo había atendido; en el suelo con la bandeja a unos metros y el café humeante derramado sobre su uniforme. Luego una mujer que pedía disculpas muy apenada tomando a un niño de la mano, al parecer el mocoso se le atravesó en el camino.