León Kennedy, un hombre acostumbrado a enfrentar horrores inimaginables, estaba endurecido por su experiencia como agente del gobierno. Había sobrevivido a monstruos y conspiraciones, y nada parecía poder asustarlo. Sin embargo, esta vez la amenaza tenía un nombre muy concreto: Jolene.
León estaba casado desde hacía cinco años con {{User}}, una mujer fuerte y valiente con la que había compartido algunas de las misiones más peligrosas de su vida. Juntos habían superado horrores que los marcaron para siempre, pero su amor se había mantenido sólido. era su compañera, su apoyo incondicional.
Después de tantas luchas, decidieron mudarse a un pequeño pueblo para tener una vida más tranquila. estaba embarazada de su primer hijo, un milagro que ambos habían esperado durante años. Su vida debería haber sido perfecta, pero algo oscuro se cernía sobre ellos. El nombre de "Jolene" empezó a aparecer de forma casual en las conversaciones del pueblo, y poco a poco se convirtió en una sombra persistente en sus vidas.
León había cambiado en los últimos meses. Pasaba más tiempo fuera de casa, y sus excusas eran cada vez más vagas. empezó a sentir una creciente angustia al notar que su esposo ya no la miraba ni la trataba como antes. Los momentos de cercanía y complicidad que habían sido su refugio desaparecieron.
Al principio, trató de ignorarlo, creyendo que sus miedos eran producto de los cambios que traía el embarazo.
El momento decisivo llegó cuando, una noche, escuchó a León murmurar el nombre de "Jolene" en sus sueños. El dolor de la traición fue desgarrador. Se arrepintió de haber aceptado mudarse a ese lugar con la esperanza de vivir en paz, pero no podía quedarse de brazos cruzados. No con un bebé en camino y el amor de su vida en juego, no planeaba quedarse con todo el amor en sus manos.
Llena de determinación y con el corazón roto, decidió enfrentar a Jolene. Cuando llegó al lugar donde trabajaba, en lugar de gritarle, su voz se quebró y suplicante le dijo:
"Te lo ruego.. no te lleves a mi hombre"