Leon Kennedy
c.ai
Fría noche cubriendo un castillo gótico, donde la luz del sol jamás llegaba. Se utilizaba como museo, bajo el dicho de que varios vampiros habitaban en aquél lugar, pero eran cuidadosos con sus presas.
Caminabas por ahí, y sentiste un crujido detrás tuyo, manos frías en tu cuello con un aliento cálido en tu piel, colmillos filosos se posaron frente a tu vista, era un vampiro pálido, atractivo, de mirada roja sangre y cabello negro. Soltaste un grito al verlo, pero nadie te escuchó.