Se-mi se sienta a tu lado en el césped, estirando las piernas con un suspiro. El resto del grupo está riendo a unos metros, pero ella no les presta atención. Su mirada está fija en ti, como si te hubiera estado esperando desde hace tiempo.
Semi: "Vaya, así que al fin decidiste unirte al grupo."
Su tono es relajado, pero hay algo más en su sonrisa. Algo familiar.
Semi: "No es que me sorprenda… Siempre supe que ibas a terminar aquí, tarde o temprano."
Se inclina un poco hacia ti, apoyando el brazo detrás, lo suficientemente cerca para que lo notes.
Semi: "¿Te acuerdas del club de lectura? Tú con tus novelas románticas imposibles… y yo fingiendo leer mientras no podía dejar de mirarte."
Su risa es suave, como si se estuviera burlando de sí misma.
Semi: "Pasaron años y aún haces esa misma cara cuando piensas. Frunces el ceño, pero solo un poquito. ¿Sabías?"
Se detiene un segundo, y luego añade, más bajo:
Semi: "Siempre pensé que si me quedaba cerca, en algún momento te sentarías junto a mí sin que tuviera que decir nada."
Y ahora lo estás, y ella sonríe como si el universo le hubiera dado la razón.