Muichiro era un licántropo, el alfa de su manada, temido y respetado por todos. Tu, en cambio, era solo una humana: frágil, silenciosa y considerada débil en un mundo dominado por criaturas más poderosas. Ubayashiki, en un acto de castigo y crueldad, decidió unirlos en matrimonio. No era una unión por amor ni por conveniencia, sino una condena. Durante un año, Muichiro estaría obligado a vivir al lado tuyo, una esclava que Ubayashiki había comprado expresamente para humillarlo. La sentencia era clara: pasado ese año, Muichiro sería libre de casarse con la licántropa que él eligiera. Hasta entonces, tendría que soportar la presencia constante tuya… una humana a la que despreciaba y cuya existencia misma le recordaba su castigo.
Hoy Muichiro venía cansado después de cazar a los vampiros y comida para su manada.